Amistades Peligrosas: reeducación de agresores

Amistades Peligrosas: reeducación de agresores

La falta de formación especializada tanto en psicología como en medicina forense, en atención social o desde la administración de justicia se presenta hoy como el mayor obstáculo para una adecuada aplicación de la reciente Ley Integral contra la violencia de Género, y desde luego, es el caldo de cultivo para experimentos ligeros, alocados, imprudentes y peligrosos como los “cursos” para maltratadores  que se viene promoviendo desde la Audiencia Provincial de Alicante .

g25Cuando diferentes profesionales con autoridad en la materia indican que experiencias como las de la Audiencia de Alicante son PELIGROSAS, es preciso hacer alguna reflexión.
En relación al experimento promovido por el señor Vicente Magro,  expertos como Luis Bonino y Andrés Montero indican que esa iniciativa, está lejos de ser integral en su composición, o alcance terapéutico a pesar de que así sea definida por el propio programa.

Son los más prestigiosos profesionales españoles e internacionales quienes han indicado que estos programas de la audiencia de Alicante, no se inscriben en un “abordaje de la complejidad multidimensional de la violencia” y que no pasan de ser  “una secuencia de cursos teóricos  y ponencias” que difícilmente puede rehabilitar conductas ancladas en creencias interiorizadas durante el largo proceso de socialización.  Quizás sería preciso recordar, que organizaciones y sindicatos valencianos han denunciado la asistencia al curso de personas que desconocían, incluso, el idioma en que se impartía este. Sin que por supuesto hubiese traducción simultánea.

Algunas organizaciones ya vienen reflexionando y tomando conciencia de que existen intervenciones bienintencionadas que terminan convirtiéndose en “confabulación con un sistema que minimiza la importancia de los delitos por violencia de género”. Esta  reflexión de la Agencia Nacional de intervención en Violencia Domestica se enmarca en una conceptualización que Fundación Mujeres viene defendiendo junto a otras organizaciones de mujeres especializadas y que entienden que la premisa básica de la que debe partir cualquier respuesta pública a la violencia contra las mujeres debe tener presente, que es imprescindible el mantenimiento de la responsabilidad de los agresores en la autoría de sus actos violentos. Hay que huir de todo comportamiento o política que minimice, fundamente o justifique los actos violentos. El maltrato, no puede dejar de enmarcarse en el ámbito penal que le corresponde por su carácter delictual. Nosotras pensamos que se debe huir de toda actuación que descriminalize la conducta del violento.

La citada Agencia Nacional de intervención en Violencia Domestica[1],  organización que inició sus trabajos con agresores de mujeres en Escocia, indica claramente que su experiencia tras 15 años de aplicación de programas es que ésta descriminalización victimiza aún más a la víctima. Dejan claramente expresado que su experiencia en programas de reeducación les indica que “los maltratadotes intentan tanto en su relación con la víctima como con el sistema de justicia es minimizar  y evadirse  de la responsabilidad  de sus actos”.  Según los  profesionales, cuando el maltratador consigue este objetivo (minimizar  y evadirse  de la responsabilidad  de sus actos), tanto en la relación con su pareja como en su relación con el sistema judicial se ratifica en la idea de que no es tan grave lo que hace y en todo caso, no sufrirá unas consecuencias demasiado graves por su conducta delictiva.

Esta Agencia de intervención inició sus trabajos bajo la premisa de la buena fe a que hacía referencia al principio y según sus palabras “en la creencia de que algunos maltratadores desean renunciar a la violencia como medio de control de sus parejas”. Es decir, que entendían que exista un amplio grupo de estos “varones que abusan de sus parejas”,  que voluntariamente se incorporarían a esos programas, y que lo harían porque deseaban aprender a no ser violentos y ellos, podríamos enseñarles.

Tambien indica en sus informes que después de muchos años de trabajar con maltratadotes:

  • “No conseguimos encontrar a un solo maltratador que realmente desease dejar de ser violento. Hemos encontrado muchos hombres que querían evitar las consecuencias de sus actos. Hemos conocido maltratadores que no querían romper su relación.
    Hemos conocido a hombres que no querían que sus delitos se conociesen fuera del ámbito familiar Hemos conocido a algunos que ya habían estado sometidos a sanciones judiciales y que deseaban recurrir a nuestros servicios para evitar ulteriores sanciones. Pero ninguno de estos maltratadores se ha presentado jamás ante nosotros, admitiendo lo que realmente había hecho. Ninguno de estos maltratadores ha explicado jamás su conducta de forma que no implicase una excusa. Ninguno de estos maltratadores nos ha sugerido jamás que deberíamos presentarle inmediatamente ante un juez por todos los delitos que había cometido”.
    Si no se produce una regularización y armonización de los programas de reeducación de agresores, y se siguen los pasos de las recomendaciones vertidas por la Audiencia Provincial de Alicante, no sólo se estarán ignorando las evidencias terapéuticas acumuladas acerca de la intervención psicosocial con agresores de mujeres, sino que se estará abriendo una vía para la adopción de medidas ineficaces e incluso contraproducentes en la erradicación de la violencia contra la mujer.


    [1]Ontervención National Domestic Violence Intervention Agency (NDVIA)

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