Esperanza y memoria

Esperanza y memoria

El 24 de junio es el de la noche de San Juan, noche de griterío y bulla, estruendo de hogueras y confusión de aquelarre.

Pero la mañana ha sido sosegada con calor a la sombra y palabras esperanzadas que han aleteado por las plazas del Madrid más íntimo.

Rosas Blancas por la Paz convocó de nuevo. Es la segunda cita de una campaña para la esperanza. Una campaña que ha generado muchas simpatías y alguna irritación que ha llevado a los animadores de las campañas de la derecha al remedo triste e irascible.

Es necesario dejar claro que lo tenemos todo en la memoria, por eso, presumir que movimientos como Rosas Blancas por la Paz pretenden olvidar Hipercor, a Tomás y Valiente, Miguel Ángel Blanco o Ernes lluch, es una infamia que persigue el descrédito de la iniciativa… pero es solo ignominia. En este proceso, sería conveniente no olvidar que arrastramos la herida del terrorismo y ¡sería conveniente no eludir que hay conflicto, enfrentamiento y hostilidad en amplios colectivos de la sociedad vasca!. 

Pero mientras los encargados del proceso analizan y trabajan, más mujeres se suman a la iniativa y varias organizaciones están ya construyendo una plataforma de apoyo.

Decía el ensayista inglés Samuel Johnson que “donde la esperanza no existe, no puede existir el esfuerzo”. Las personas que hemos iniciado este acompañamiento al proceso de negociación vamos a  esforzarnos por tener un movimiento dinámico, vivo, creciente. Tenemos grandes esperanzas y por lo tanto haremos todos los esfuerzos. Quedamos emplazas/os para el 24 de julio.

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