Nos matan los Mercados Municipales a Garrote Vil

Nos matan los Mercados Municipales a Garrote Vil

“una costumbre indica mucho más el carácter de un pueblo que una idea”.
Pio Baroja

La Plaza de la Cebada  tiene de particular que es un espacio del Madrid extramuros del siglo XV, donde se emplazaba la venta de cereales y otros productos. Su nombre ejemplifica el perfil agrícola de la sociedad madrileña hasta bien entrado el XIX. También fue lugar de ferias que se convirtió -supongo que por su nutrida concurrencia- en lugar de ejecuciones.

Sabemos que las medidas ejemplarizantes precisan de despliegue de medios propagandísticos  para cumplir la función de aleccionamiento. En esta plaza, ahorcaron al general Riego y un 6 de noviembre de 1837 a Luís Candelas bandolero madrileño que robaba, según él, en un ejercicio de reequilibrio de la fortuna mal repartida, fue ejecutado a Garrote Vil.

En Madrid, ya no se ajusticia a personas pero la ciudad y sus identidades puede que mueran en breve espacio de tiempo por asfixia.

Mientras ciudades como Barcelona, Estocolmo o París refuerzan, alientan, promueven y dan valor a sus señas de identidad, el Ayuntamiento de Alberto RG  hace que Madrid pierda carácter.
En Madrid, tenemos un alcalde que trafica sin tapujos con los estilos de vida que le son propios a esta ciudad.

Alberto RG, ha iniciado la carrera por desposeer a los barrios del centro urbano de los Mercados  Municipales, esos espacios de convivencia que marcan “estilo de vida” ya que marcan “estilo de consumo”, es decir, determinan como comemos, bebemos, compramos y gastamos.

Los Mercados Municipales relacionan humanamente a las personas que participan en la compra y venta de bienes y servicios. Un Ayuntamiento que promueve un modelo de consumo en el ámbito del Mercado Municipal refleja unas actitudes, valores y visión del mundo hecho a escala del individuo, es un Ayuntamiento que favorece la dinámica de las relaciones ciudadanas saludables.
Dicen los gallardos cronistas, que el Mercado de la Cebada no ha evolucionado para dar respuesta a las nuevas demandas y que por eso, el histórico mercado de La Latina pasara a ser ¡un centro comercial! : tres plantas que aglutinaran tiendas, restaurantes, cines, etc. No tengais duda: ¡quien quiere cambiarnos la forma en que consumimos quiere cambiarnos la forma en que nos relacionamos!.

Alberto RG quiere que Madrid salte del costumbrismo de Álvarez del Manzano a un consumismo de Gran Almacén. Estamos ante un Ayuntamiento obediente y subordinado a los intereses y la política de Gran almacén -¿sinónimo ya de Gran Capiltal?–  Estamos ante un Ayuntamiento servil con los poderosos que no ofrece propuestas a los individuos, ni sirve a los intereses de los madrileños/as.
Madrid necesita proyectar unos Mercados Municipales competitivos, adaptados a los nuevos usos del tiempo, con facilidades para la engorrosa movilidad madrileña y que promuevan un asociacionismo que enfrente la competitividad de precios. Lo que no necesitamos es más Albertos con “vara de mando” puesta al servicio del libre mercado.

Mientras otras ciudades recuperan los Mercados Municipales (y cabe hacer mención a la remodelación del Mercat de Santa Caterina en Barcelona)  adaptándolos a las nuevas situaciones sociales, recuperando alternativas de vida y ofreciendo especialidad a los consumidores y los ciudadanos/as, Madrid, por inacción deja morir sus mercados y les arrastra a un declive especulativo.

Es hora de que las plazas públicas y las puertas de los mercados sirvan para la pedagogía ciudadana.

Hagamos despliegue de medios para explicar lo que viene a usuarias y clientes, comerciantes y ciudadanía en general. Quizás este sea un modo para evitar que nos maten los Mercados Municipales a garrote vil.

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