La Igualdad económica entre hombres y mujeres

La Igualdad económica entre hombres y mujeres

 

 

Recuerdo que en 2005, el World Economic Forum, emitio un informe sobre LA IGUALDAD ECONÓMICA ENTRE HOMBRES Y MUJERES.

 

Los países nórdicos despuntaban en cuanto a la equiparación de derechos económicos. Se  analizaron 58 países y España, se sitúaba en un modesto 27 puesto. Los países europeos peor clasificados eran Italia (45) y Grecia (50).

 

El responsable del informe, Augusto López Claros, nos llamó la atención sobre el hecho de que fuesen los países que habían realizado mayores esfuerzos por eliminar las diferencias económicas y sociales entre hombres y mujeres, “los primeros en la clasificación mundial de competitividad“.

 

 

He pensado que quienes desde la bisoñez, están empeñados en desdeñar al reciente ministerio de igualdad, quizás sean más sensibles a los aspectos macro-económicos. Ser capaz de comprender las implicaciones y los nexos que las políticas de igualdad tienen con el desarrollo y el bienestar del conjunto del pais, es tener visión estratégica.

 

Un gobierno que pretende modernizar el pais, ha de considerar en serio estos aspectos que han sido manejados como los criterios concluyentes en los trabajos del World Economic Forum:  

 

  1. la participación económica (a igual trabajo, igual salario)
  2. las oportunidades económicas (acceso al mercado laboral)
  3. el acceso al poder político (cuota femenina en los órganos de gobierno)
  4. la formación (acceso a los sistema de educación)
  5. la salud y bienestar (atención sanitaria).

 Me pongo a la tarea de actualizar estos datos

Comments

1 Recent Comments

  • mujer igualitaria

    ¿Existe alguna ley en España que especifique que una mujer debe cobrar menos que un hombre? Me parece que no. Cierto es que muchas cobran menos que un hombre por puestos similares, sino idénticos.
    ¿Es un problema de machismo? Yo creo que no. Es un problema que surge de que en este país -a diferencia de los nórdicos, por ejemplo- no existe un catálogo de puestos de trabajo por ramos y sectores que haga imposible que se lleven a cabo negociaciones a la baja con cada uno de los trabajos por separado. Defiéndase la catalogación de puestos de trabajo con sus salarios mínimos y sus salarios máximos y se acabó el problema.
    ¿La mujer tiene menos acceso al mercado laboral? Es posible que si. Pero, de nuevo, tenemos el mismo problema. Se considera que la conciliación laboral es un derecho de la mujer y no lo es. Es un derecho de la familia. Igualemos las prestaciones familiares que tienen mujeres y hombres –y luego elevémoslas, si se tercia- y desaparecerá la discriminación. Implantemos la jornada continua para todos –mujeres, hombres, con hijos, sin hijos…- y desaparecerán los problemas de conciliación que dificultan el acceso de la mujer al trabajo. Eso y empecemos a educar a las mujeres en el hecho de que apuntarse al paro supone buscar empleo y no sólo engordar las estadísticas –según la última EPA el 40 por ciento de las mujeres inscritas en el INEM no realizan búsquedas activas de empleo-. Y eso es algo que sólo es, por desgracia, achacable a ellas mismas.
    Sobre el acceso al poder político mi opinión es que necesariamente debe ir vinculado al incremento de la actividad política. No sería justo hacer hincapié exclusivamente en la representación y el poder político. Creo que es nuestra responsabilidad trabajar en la concienciación para que todas nosotras llevemos la militancia a los ámbitos políticos y sindicales –en nuestro país la mayoría del a militancia femenina se da en el ámbito de los movimientos feministas-. En los sistemas democráticos debe militarse en partidos para acceder al poder político. Mientras seamos un 30 por ciento del total de la militancia política y un 14 por ciento del total de la sindical no tiene sentido reclamar por otras vías la presencia en los órganos de poder.
    Respecto a los dos últimos puntos no creo que en nuestro país exista restricción alguna al acceso a la educación y a la sanidad a las mujeres. Es cierto que esa reivindicación es más que necesaria en otras sociedades y países, pero no en la realidad actual española.
    Cierto es que todo esto son acercamientos “laterales” a los problemas que ha expresado tradicionalmente el movimiento feminista con respecto a la igualdad económica, pero creo que las soluciones universales –independientemente de quienes resulten beneficiadas o beneficiados- son mucho más estables y duraderas que las que se basan exclusivamente en un parche que iguala los números, pero no las situaciones.
    Es mi modesta opinión como mujer.

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