Vuelve la caza de brujas
Tras el nombramiento de Aido como Ministra de Igualdad, Esperanza Aguirre se descolgó con un “gesto simpático hacia el gobierno de Zapatero” .
El arranque de Aguirre, fue solo biologicista y se puso en evidencia tan solo en 24 horas, que es el tiempo que tardo en despotricar contra el aspecto político de la decisión de Zapatero. Por si alguien tiene tendencia a la confusión me gustaría prevenir respecto a la relación de la derecha con la Igualdad.
A la derecha la cuestión de los nombramientos ministeriales paritarios no le ha escocido por que hubiese más mujeres, sino porque tienen un perfil y una misión: son personas comprometidas y utilizan la política para impulsar cambios a favor de la igualdad de trato en la vida española (pública y privada).
Para la derecha la igualdad es un argumento retórico que les permite completar algunos párrafos en los discursos, pero no solo no la consideran en términos políticos de acción sino que la dificultan, la obstruyen de manera manifiesta y por tanto la destruyen, cada vez que tienen ocasión. A la derecha, la igualdad entre mujeres y hombres les amenaza sus significados más elementales.
Se da la circunstancia de que la mayoría de las mujeres españolas han comprendido bien el mensaje sobre la Igualdad y por tanto ahora el objetivo de la derecha es envenenar el discurso, alentar la confusión, levantar barullo conceptual, e infiltrar en el discurso feminista, márgenes que les permitan definir a las “buenas” y “malas” feministas.
Lo canalla, lo funesto, lo maléfico será representado por quienes quieren concretar la igualdad haciéndola efectiva. Por contra, estarán las feministas buenas: las que se proclamen por contraposición pero no actúen en la cosa pública.
Esto no es nuevo ni mucho menos. La estrategia la diseño el Vaticano hace ya una década y se aplica con mayor o menor intensidad en función de que otros sistemas de control social y político no sean efectivos.
Están los neo-com y por supuesto el neo-feminismo que no es otra cosa que el esencialismo sin complejos, la reivindicación radical del modelo sexista poniendo en valor el papel tradicional. Las mujeres de la derecha agitaran esa bandera con fruición y con trampa, ya que ellas estarán en el cupo de mujeres que no cumplirán los mandatos que trataran de imponerles a otras.
Hay ya en España una ola de columnistas disciplinados batiendo y agitando opinión contra las políticas a favor de la Igualdad. No perdáis de vista la cuestión. Anotad quien y donde publica: hagamos un catálogo para hacer seguimiento de la estrategia y en unos años podremos facilitar a alguna Universidad un mapa detallado de cómo se maniobró contra las políticas de igualdad en España. ¿Alguien se ofrece?. Prometo confidencialidad.




















Mayo 28th, 2008 at 6:40 pm
No entiendo porque la “igualdad” no puede estar sometida a debate o crítica. Parece que si no se comulga al 100% con las propuestas del gobierno socialista o con las del feminismo institucional es que se está intentado “dividir” o “boicotear” la igualdad. Como si la idea y el concepto correcto de igualdad estuviera solo en manos de ciertos afortunados/as que se ven en la obligación de trasmitirlo al resto de la población. Si no se acepta el debate no se acepta la disensión, y, lamentablemente ese es el primer paso hacia el totalitarismo.
Mayo 30th, 2008 at 11:57 am
gracias por este blog. lleno de información interesante y que fundamenta sus afirmaciones en realidades. por fin un poquito de lucidez.
la iglesia es un enemigo de la libertad de la mujer (y de los hombres de una forma menos acuciante) desde hace milenios. no dejemos nunca de afirmarlo.
yeah, si no se nos permite cuestionar un cuestionarse, el totalitarismo sería no poder afirmar lo que se afirma en este blog libremente sin callar a los demás.
Junio 12th, 2008 at 11:20 am
Buenas Angeles,
El País, 12 junio 2008 - CARMEN MORAN
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/violencia/genero/duele/elpepusoc/20080612elpepisoc_1/Tes
Volcemos a las andadas….
Un abrazo,
Isabel Molins
Junio 18th, 2008 at 11:55 am
Sí, el problema es la retórica. Es cierto, saben bien cómo usar las herramientas formales para un contenido concreto: si tú haces una crítica te dicen que ellos también pueden criticar tu crítica y que si no la aceptas no eres autocrítica.
Formalmente es correcto. Pero miremos el contenido: tú haces una crítica al sexismo y ellos te critican por criticar el sexismo.
Si miramos los contenidos tras las formas, todo se hace más evidente. La retórica la podemos dominar con cierta facilidad. Vayamos a los contenidos.
Cae por su propio peso.