Mujer en procesos de paz: garantía de acuerdos perdurables

Mujer en procesos de paz: garantía de acuerdos perdurables

 

La 1ª Conferencia Mundial de la mujer que se celebró en México en 1975, marco tres objetivos básicos de Naciones Unidas en beneficio de las mujeres:

1.    La igualdad entre hombres y mujeres y la eliminación de la discriminación por motivos de género.

2.    La integración y plena participación de las mujeres en el desarrollo.

3.    Una contribución cada vez mayor de las mujeres en el fortalecimiento de la paz  mundial.

Este tercer aspecto pone en evidencia la importancia que los organismos internacionales y las agendas de las mujeres han dado históricamente a nuestra presencia en los procesos de paz.

¿Por que es urgente e  indispensable la incorporación de las mujeres en el curso de las negociaciones? … pues por que es útil a los procesos y vital para que se consolide la paz.

Las noticias que inundan los periódicos referidos a conflictos armados suelen reflejar  los incidentes violentos  resultado de ataques intensivos y altamente demoledores y eluden en general lo cotidiano de la guerra.

Hay esa guerra es cierto… pero no pocas veces esas monstruosas noticias sirven de cortina para invisibilizar la  angustia, dolor excesivo y también violaciones y muertes metódicas y ordenadas, en el marco de tácticas y estrategias que tardan en tener reflejo no solo en los medios  sino en los procesos de reparación.

Cabe recordar que se ha tardado más de medio siglo en responsabilizar al Estado japonés por haber forzado a 300.000 mujeres a dar servicios sexuales a los soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.  

Guerras más recientas han evidenciado como las mujeres han sido objeto de agresiones sexualmente de forma masiva en Yugoslavia, 

Existen cálculos  certeros de que entre 250.000 y 500.000 mujeres, incluidas niñas, ancianas, mujeres embarazadas y religiosas, fueron violadas en el conflicto étnico que asoló Ruanda.

Durante las décadas de los 80 y 90  los testimonios de las mujeres peruanas a la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, evidenciaron que el 75% de las víctimas de violencia sexual fueron quechua hablantes.

estas estrategias se han utilizado en todos los conflictos, desde la Sudáfrica del apartheid, hasta Guatemala.

Por tanto cabe concluir que la violencia contra las mujeres es utilizada para agredir en lo individual y en el identitario colectivo.  Y podríamos por tanto declarar que en todos los conflictos armados es frecuente el generocidio como estrategia.

La violencia continua, sistemática y letal hacia la mujer se proyecta en el marco de las acciones militares es decir es una estrategia de guerra.

Esta realidad, ha sido silenciada o minimizada posiblemente por que estos ataques contra las mujeres están fuera de lo que los ejércitos regulares llaman “las cortesías de la guerra”.

Las guerras también tienen sus reglas… Las violencias contra las mujeres en los conflictos armados se enmarcan en las estrategias que se llevan a cabo fuera de los cánones y protocolos que persiguen evitar los excesos en los conflictos armados. Se enmarcan por tanto como una violencia ilegal, que los contendientes tienden a silenciar.

Frente a esta realidad tanto las organizaciones civiles como los organismos internaciones se han planteado como hacer visibles las violencias que afectan a las mujeres, en el contexto de los diferentes conflictos armados.

Esto implica  conocer el impacto numérico pero fundamentalmente ha de servir como estrategia que permita dibujar el escenario de conmoción social producida por el conflicto. Las violencias contra las mujeres en los conflictos armados se enmarcan en la categoría de los excesos ya que son población civil que no participa como combatiente.

Son precisamente los excesos son los que dejan las heridas sociales más graves.

En el proceso de negociación La cuestión esencial se describe a través de la impunidad.

La impunidad de los delitos por género ha sido muy habitual ya que con frecuencia, los Estados inmersos en el conflicto son directamente responsables o cómplices. Hemos de considerar que la impunidad de los delitos por género ha sido norma en la medida en que estas prácticas son estrategias de guerra participadas por las partes en conflicto, y por tanto los bandos tienden a no investigar ni castigar a los culpables de estos abusos. 

 

La existencia de estos pactos de silencio, han dificultando los procesos de reconciliación ya que han generado situaciones de no sanción. La permisividad hacia determinadas prácticas de abuso, ha colocado históricamente a las mujeres en la indefensión frente a los autores que no tienen temor a ser detenidos, procesados o castigados.

 

Los organismos internaciones comienzan a ser conscientes de que los procesos de paz no pueden articularse sobre la base de acuerdos de impunidad sobre los delitos por género por que esto significaría la negación de justicia para las mujeres víctimas.

 

Históricamente hemos asistido a procesos donde los esfuerzos de las partes en lograr una solución a los conflictos se ha depositado en manos de militares  y otros poderes fácticos, pero casi siempre al margen de la sociedad civil y particularmente de las mujeres que son  numéricamente las mayores afectadas por los conflictos. Son además, la pieza esencial para fortalecer la paz en la sociedad civil.

Me ha resultado siempre una burla esa práctica de dejar en manos de los agentes castrenses la resolución de los procesos de paz.

Este aspecto es tan grotesco como la expresión justicia militar, ya  que como decía el político francés Georges Clemenceau la justicia militar es a la justicia, lo que la música militar es a la música.


Por eso, es esencial que en el marco de las estrategias internacionales para  apoyar los procesos de paz se apoye de manera clara y suficiente a organizaciones que fomenten la presencia de las mujeres COMO Agentes DE PAZ.

Si hemos identificado la impunidad como problema básico ¿Cuales son los aspectos primordiales para  apoyar las campañas contra la impunidad?

Lo básico es promover la rendición de cuentas y generar una corriente de opinión pública.

 

No se puede perder de vista que avanzar hacia la paz, implica el regreso a la tranquilidad que da un marco de derecho que rompa con la impunidad.

Pero las mujeres sabemos sin embargo de la divergencia entre los derechos jurídicos y las posibilidades reales de las mujeres para ejercerlos. Estas dificultades se acrecientan en escenarios de falta de derechos.

 

Por eso, desde los países o instituciones que apoyen los procesos de paz es preciso articular estrategias que permitan identificar tanto a mujeres como a organizaciones que puedan acceder a conocer situaciones de abuso en las zonas de conflicto.  Identificar mujeres y empoderarlas material y moralmente.

Cuando hablamos de violaciones graves a los derechos humanos, se trata de poner los medios para castigar a los culpables, no minimizar, ni hacer dejación en la investigación.

La cooperación internacional esta llamada a ofrecer el apoyo para realizar esas labores que permiten avanzar en los procesos de Paz  y lo puede hacer.  

 

  1. apoyando la recopilación de casos de abusos y su sistematización
  2.  facilitando sistemas y estrategias que hagan posible dar a conocer esas informaciones a la opinión pública 

 

  1. y finalmente apoyando mecanismos para exigir la reparación.

 

A lo largo del proceso de Paz,  es preciso tener presente que el éxito pasa por reducir el impacto producido por el conflicto armado, Reducir ese impacto es reparar daño.

 

Sin reparación, el conflicto se pospone, se larva  pero no se soluciona.

No es preciso que recuerde la literalidad de  la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero si quisiera recordar que fue la primer Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que trataba sobre mujeres y género. [1] cosa ciertamente sorprendente si consideramos los antecedentes históricos sobre generocidio. 

Las mujeres no pueden seguir siendo un agente extraño a estos procesos. No es posible segur considerando que su presencia es irrelevante, ya que las mujeres incorporan a las agendas de los procesos de paz no solo relatos sobre  agresiones específicas  definidas por su condición de mujeres sino que como lideres sociales su presencia es fundamental para garantizar la reconstrucción y sobre todo son esenciales para consolidar de manera efectiva la reconciliación.

 

En los procesos de paz, los aspectos bélicos se relegan frente a  la reconstrucción social. Por eso la reconstrucción de una estructura  para la convivencia es inviable sin la participación de las mujeres.

Cuando se inicia un proceso de paz se pone encima de la mesa el pasado  y el futuro. No contar con los testimonios de las mujeres desdibuja lo ocurrido y no incorporarlas a las propuestas  de futuro solo augura acuerdos débiles.

Dicho en positivo: la incorporación de las mujeres a los procesos de paz es garantía de acuerdos perdurables en la reconstrucción de la convivencia.


[1] Aprobación (31 de octubre del 2000)

 

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