Esta mañana mi amiga Marisa Soleto ha visto la fotografía nº 1 y se ha impresionado con el estilo, las maneras y las costumbres que han quedado reflejadas en esa imagen de las “primeras damas” del G-8, durante su visita al Vaticano.
A ella el sobresalto y el golpe emocional producido por la fotografía nº 1 la han dejado impactada hasta el punto de entregarse con fervor a jalear la diferencia cromática africana. (“la valiente del vestido azul” dixit).
En la primera, las “damas” visten con inclementes y tupidos vestidos que rematan con ideológico velo y que los de protocolo como guardianes implacables de la tradición y la ceremonia imponen como reglamento para dar formalidad a un acto solemne.
Por mucho que lo expliquen, algunas solo vemos resquicios de atavismo sexista.
Ratzinger recibía en su casa, podía imponer formas y símbolos, por tanto: “las mujeres den ejemplo vivo de la importancia de los símbolos y cúbranse la cabeza como signo de respetabilidad”.
La fotografía nº 2 esta hecha el mismo dia en el Ayuntamiento de Roma y es la versión laica de la visita oficial de estas “acompañantes” . Tan pronto salieron del Vaticano, cambiaron sus atuendos y despojaron sus cabezas del distintivo de sumisión.
En esta segunda imagen, cambian los colores, asoman los hombros, desaparecen las medias y es una fotografía más concurrida. A pesar de eso, las dos son igual de intolerables (conceptualmente hablando).
















A través de la amiga Herminia Fajardo, ha acabado en mi blog. Hay botón de traducción automática. Saludos