
Sr. Director:
He comprado El País durante 30 años. He aprendido mucho y mis alumnos también. Ya hace unos meses que no puedo seguir colaborando ni compartiendo su proyecto. Durante un tiempo he estado quitando los anuncios en que ustedes ofrecen mujeres prostituídas a sus lectores. Pero ha llegado el momento en que ya no puedo con sus fotos de chicas que parecen casi niñas “chinas, nuevas, dieciocho años”. Si algo he aprendido es que somos responsables de nuestros actos. Mi hija me pregunta por qué ya no quiero comprar El País. Cuando sea un poco mayor ya le explicaré que lo hago por ella y por su hermano, y por sus amigas chinas que tanto se parecen a las de las fotos que ustedes colaboran a prostituir en sus anuncios. Nada más, creo que han perdido ustedes el sentido de la humanidad y de la justicia, como otros, por dinero. Me parece tan cínico y cruel lo que hacen, lo que nos hacen a las mujeres que tanto les hemos leído y apoyado que casi ni les puedo desear que les vaya bien.
Ana de Miguel Álvarez/Universidad Rey Juan Carlos















Hombre, pues es un hecho que hay que celebrar. Es motivo de alborozo que El País pierda lectores, aunque sean los más radicales e integristas. Ya ven… cría cuervos y te sacarán los ojos. Ellos mismos se lo buscaron, ¡olé! Yo sigo comprando el Mundo, que es coherente entre lo que hace y dice. ¿A cual se pasará Ana, a Público? Pobres niña… creciendo con esa mamá…