Garantizar las opciones

La semana pasada, en el Congreso de los Diputados, el Grupo Parlamentario Socialista  preguntó al Gobierno  si mantiene su intención de recortar los derechos sexuales y reproductivos. El enunciado de la pregunta se había construido para que el ministro ratificase -o  no-  las declaraciones previas en las que anunció la limitación de derechos para las mujeres españolas.

Cuando se habla de derechos sexuales y reproductivos, se trata de proteger y garantizar las opciones que permitan decidir, libre y responsablemente, el número de hijos/as que se desean y determinar el intervalo entre embarazos. Esto implica el apoyo para aquellas mujeres que tras un embarazo inesperado optan por la maternidad, pero también, para aquellas otras que optan por no proseguir con el mismo.  Tanto el derecho a la maternidad como el derecho a la no-maternidad están recogidos en el catálogo  y por tanto, ambas forman parte de las opciones que el gobierno debe salvaguardar.

Hay cuatro aspectos reseñables:

  1. Hace tiempo que la ciencia puso en manos de las mujeres la posibilidad de tomar las riendas sobre nuestra capacidad reproductiva y abrió un mundo de nuevas opciones para nosotras.
  2. Hace tiempo que las mujeres hemos conquistado derechos que nos permiten tomar decisiones libre, informada y responsablemente.
  3. Hace tiempo que los gobiernos europeos se sienten concernidos por esos derechos que les obligan a garantizar el acceso a métodos seguros y eficaces de regulación de la fecundidad.
  4. Hace tiempo que en España, los socialistas hicimos realidad el acceso a los diferentes métodos anticonceptivos (incluido el aborto) que evitan que las mujeres seamos objetos abocados a un destino inapelable de continuas gestaciones.

Hoy, las españolas podemos decidir si deseamos, o no, tener hijas/os, el número de éstos y el intervalo entre los nacimientos.  Esto es esencial ya que todos sabemos, que la maternidad como opción libre es algo extraordinariamente bello y que la imposición de una maternidad no deseada, es una crueldad.

El ministro puede – y debe- incrementar los servicios de apoyo a las mujeres que quieran ser madres. Pero lo que no puede hacer, es engañar a la ciudadanía pretendiendo que la forma de proteger la libertad de las mujeres que quieren continuar su embarazo, implica privar a todas las que quieren interrumpirlo, de la libertad de decidir por sí mismas.

La victoria electoral de la derecha nos coloca frente al pasado, con un Partido Popular que quiere imponer una legislación más restrictiva que la del 1985. El Partido Socialista  de la mano de millones de hombres y mujeres que desean tomar decisiones libremente se opondrá frontalmente a una reforma que supondrá regresión de derechos, imposición de tutelaje y criminalización de las mujeres.