ZAIDA CANTERA: actuamos

ZAIDA CANTERA: actuamos

ACUERDO SOBRE CELEBRACIÓN DE LA COMPARECENCIA DEL SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA (MORENÉS EULATE), PARA: — QUE EXPLIQUE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE HAN OBLIGADO A LA CAPITÁN ZAIDA CANTERA A PEDIR LA BAJA EN EL EJÉRCITO. URGENTE. A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA. (Número de expediente 213/001565).

http://www.congreso.es/public_oficiales/L10/CONG/DS/CO/DSCD-10-CO-721.PDF#page=2

La Mesa de la Comisión del pasado día 26 de noviembre decidió no celebrar la comparecencia para que el ministro explicase las circunstancias que han obligado a la capitana Zaida Cantera a pedir la baja en el ejército. Esta negativa, señorías, tiene consecuencias demoledoras para la imagen del Ejército español. Estamos convencidos de que a su actitud oscurantista se suma que ese mismo día, el 26 de noviembre, el Grupo Socialista presentaba a debate una proposición no de ley para promover un protocolo para la prevención y protección de las víctimas que denunciasen acoso en la actividad profesional de las Fuerzas Armadas, proposición que fue temerariamente rechazada por el Grupo Popular. ¿Puede permitirse este país que su ejército sea un espacio de impunidad en materia de acoso sexual y laboral? El caso de la capitana Cantera es paradigmático de las dinámicas que pretenden convertir a una víctima en una persona estigmatizada. ¿Queremos un ejército que no cuente con mecanismos para la denuncia? ¿Apuesta el Gobierno por un ejército que expone al escarnio a quien pretenda defenderse del acoso? El catálogo de tropelías a que ha sido sometida la capitana Cantera es una especie de manual que nos permite ver todo lo que hay que corregir en el Ejército español en materia de acoso sexual y laboral.

Me van a permitir que les lea una nota de prensa del día 1 de mayo de 2014, no es una nota de prensa española, sino una nota de prensa de los Estados Unidos, que dice lo siguiente: Las denuncias de abuso sexual en las Fuerzas Armadas estadounidenses aumentaron un 50% en el 2013 gracias a las campañas para facilitar a las víctimas exponer sus casos y revisar las políticas sobre este problema, informó ayer el Pentágono. Según el general Jeffrey Snow, abro comillas, el aumento sin precedentes de las denuncias responde a una mayor confianza en el sistema de respuesta. En el último año, el Pentágono ha aprobado veintiocho directivas para reducir las agresiones sexuales, ha puesto en marcha números de contacto, ha consolidado oficinas de prevención, tratamiento psicológico y ha existido un compromiso activo de los altos oficiales que han viajado por las bases militares estadounidenses para poner en evidencia la dimensión del problema. ¿Saben por qué el Ejército estadounidense ha conseguido esos resultados? Porque han entendido que el acoso es, y lo pongo en palabras del secretario de Defensa de los Estados Unidos, un enemigo de los vínculos de confianza en el corazón de las Fuerzas Armadas. Su negativa a comparecer, la negativa del ministro a comparecer, rompe los vínculos de confianza que él mismo debería de promover en el ejército, que es lo que está haciendo el ministerio. Sería bueno que supiesen que en general apostar por el silencio es una manera de castigar a las víctimas. Cuando se evita la comparecencia, cuando se evita como Administración tener sistemas de control y vigilancia sobre los instrumentos coactivos que se utilizan para el castigo están permitiendo inocular el miedo al conjunto de la tropa. Todo ese refuerzo a los agresores acaba con la dignidad de las víctimas, pero, no se equivoquen, acaba también a la larga con la dignidad del ejército. Tenemos un ejército que no cuenta con mecanismos para dar respuesta adecuada cuando se denuncia y que expone al escarnio a quien pretenda defenderse.
Han anunciado ustedes que lo que hasta este momento es en el Código Penal Militar la figura de abuso de autoridad se podrá considerar en un futuro como abuso de autoridad en la modalidad de acoso sexual. ¿Supone esto un avance? Lo supone, pero muy poco, señorías. Porque estas modificaciones no vienen acompañadas de sistemas preventivos, ni las victimas mejoran su posición frente a las consecuencias de la denuncia y mucho menos se plantean sistemas de protección o apoyo para afrontar el daño. No puede ser que la obsesión por sostener la disciplina militar por encima de cualquier otra consideración aplaste los derechos y las libertades civiles de sus miembros y todo lo opaque. En el acoso sexual y laboral, el acosador siempre se sirve de la jerarquía y el corporativismo para construir un silencio letal para los subordinados que sufren un abuso o denuncian un acto de corrupción. Ni en un empleo civil ni en un empleo militar se puede permitir que una denuncia por acoso se convierta en una campaña de hostigamiento para la víctima. Cuando no se habilitan sistemas para que un subordinado a la jerarquía connatural al ejército encuentre canales para denunciar los abusos, estamos abonando el campo para los desmanes de algunos. Una denuncia de acoso debe encontrar canales y garantías para no terminar en castigo por deslealtad al mando. Las Fuerzas Armadas tratan los casos de abuso sexual de su competencia a través de la justicia militar, por eso es preciso que el Ministerio de Defensa sea activo a la hora de articular un sistema de respuesta al acoso en el ejército y hacerlo dando pasos para mejorar la prevención y fortalecer el papel de la justicia militar en la cuestión de los abusos sexuales.

La comparecencia debería de dar respuesta a las dudas que este grupo tiene sobre los mecanismos que el ministerio está articulando para evitar este tipo de situaciones. La comparecencia es necesaria, porque es el ministerio quien debe fomentar medidas para que los acosadores no se escuden en la cultura del respeto al rango. No comparecer no es solo un acto de cobardía política, la negativa a explicarse en el Congreso alienta que se sigan manteniendo en la sombra los problemas de acoso en el ejército. Hay acoso en el ejército, señorías, como en otros ámbitos laborales. Por tanto, hay que buscar soluciones, lo exige la ley porque la pasividad y el silencio siempre beneficien al verdugo. Señorías, sepan que las mujeres están además más expuestas a este tipo de abusos, por eso este silencio actúa como refuerzo de esos obstáculos que impiden una mayor progresión de la incorporación de la mujer al ejército. Se equivocan si creen que evitando la comparecencia protegen al ejército. Están cometiendo un grave error que va contra los intereses de la tropa y, por tanto, del ejercito en su conjunto. (Aplausos).

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