Palabras clave: paradoja, obscenidad, obcecación,
Montserrat Tura, consellera d’Interior de la Generalitat de Catalunya (PSC) no esta dispuesta a que su ley de regularización de la prostitución y el proxenetismo no vea la luz, ella sabe como Frédéric Amiel que lo inacabado no es nada. Pero su obcecación resulta sospechosa.
Me cuentan que el mayor defensor de la norma que permitirá establecerse y asentarse a los grandes negocios del sexo en Cataluña lo tiene en casa, en los Mossos. A mí no me resulta paradójico que algunos policías y los proxenetas coincidan en el diagnóstico… solo me resulta obsceno.
El último borrador de la ley (¿el decimoquinto?) ya recoge la creación de barrios específicos para el ejercicio de la prostitución en las ciudades y pueblos de Cataluña. La novedad atiende a que Tura no consigue avanzar en el consenso con los grupos del tripartito y Anna Simó, la titular de Benestar i Família, y miembro de Esquerra Republicana (ER) impone sus tesis al Govern: unas tesis que permitirán y legalizaran el ejercicio de la prostitución en las calles de Cataluña.
Hace meses, Tura, dijo que vaciara las calles de prostitutas, por la vía de limitar su actividad a los locales cerrados y con licencia. Ella esperaba -y sigue esperando- obtener con este argumento réditos y confianza de vecinos y comerciantes, amen del entusiasmo asegurado y ya manifestado de los negociantes del sexo. Pero ER e Iniciativa per Cataluña hacen suyo el modelo de “tolerancia absoluta” y Tura en una desesperada búsqueda del acuerdo profundiza en el desproposito. En el fondo espera que la reivindicación de Esquerra le sirva para centrar su propuesta y aparecer como la moderada. A ambas, ahora les toca justificar que en algunas calles de Cataluña se pueda alquilar, para uso sexual, el cuerpo de las mujeres y que se haga de manera legal. Lo justifican indicando que sera una “medida temporal.” Ni una (Tura) ni otra (Simó) dan listados de las calles catalanas elegidas para el negocio. Tampoco indican cuanto durará la supuesta temporalidad de la medida … pero anuncian que “será largo”. al menos lo «suficiente» para poder evaluarlo, dice Simó. Esta nueva posición es estrategia en el caso de Tura ya que espera que alcaldes y vecinos vean su propuesta como la menos mala. En el caso de la Consejera de Esquerra es hipocresía ya que es evidente, incluso para ella, que la medida no tiene fecha de caducidad.
Una duda y una aseveración: Cabe preguntarse si la señora Simó pretenderá, como Santo Tomás, garantizar el Bienestar de las familias catalanas por la vía de hacer accesible la prostitución para mayores y jóvenes y evitar las tensiones – que no pulsiones – propias de la sexualidad evacuativa. Respecto de Monserrat Tura por mucha táctica que emplee, pasará a la historia como artífice de una canallada contra la totalidad de las mujeres (de Cataluña y el mundo… aunque el mundo no la importe ya que el mundo no la vota).
Terminando: Ambas persiguen lo mismo. Fíjense, de nuevo no es casual ni paradójico, solo obsceno, que una Consellera de Interior y otra de Bienestar, dos mujeres, sean las caras visibles de quienes quieren impulsar pactos con ayuntamientos y vecinos para “garantizarles seguridad e higiene” a la hora de acceder, por precio, al cuerpo de otras mujeres… no nos dejemos entretener con detalles ….la cuestión de fondo no puede ser si la compra se hace en la calle o bajo techo.
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